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La inseguridad en alza, promotora de la seguridad electrónica

Los US$ 755 millones al año que factura la seguridad electrónica en Argentina para detectar intrusión e incendios, controlar accesos, velocidad vial y tránsito, monitorear en remoto cercos eléctricos perimetrales y video sistemas de seguridad, e integrar los distintos sistemas no alcanzan a explicar por qué las cámaras del edificio en el que vivía el fiscal Nisman justo no funcionaron el día de su muerte, ni por qué pese a estar cubiertas las calles de dispositivos de vigilancia haya que esperar a que sucedan los delitos o las desgracias para buscar lo que registraron, con un bajo nivel de prevención.

Por Urgente24

Lunes 09 de mayo de 2016

9:23 hs

Seguridad Electrónica Perimetral en Penitenciarías

Los Sistemas de Seguridad Electrónica Perimetral son fundamentales para definir una unidad penitenciaria como la de Ezeiza como de “Máxima Seguridad”.

En uno de los pabellones es donde está instalado nuestros sistema PMS2 con detección por cable microfónico colaborando con una detección temprana en los intentos de fuga.

Por supuesto todas las soluciones de seguridad electrónica dependen del uso y el manejo de las personas que son las encargadas de operarlo.

 

Máxima seguridad para los Lanatta y Schillaci - Los prófugos, muy bien custodiados.

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Los prófugos, muy bien custodiados.
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Máxima seguridad para los Lanatta y Schillaci

Una periodista de Grupo Crónica recorrió las instalaciones del penal de Ezeiza donde están alojados los tres prófugos que mantuvieron al país en vilo.

Por Carla Ricciotti
cricciotti@cronica.com.ar

En un descampado de Ezeiza, a menos de una hora del centro porteño, se arriba a un amplio predio cercado por un discreto alambrado y flanqueado por una garita. Al traspasar una barrera y después de seguir un estrecho camino se llega a un gran playón de estacionamiento como el de los hipermercados. Ahí asoman las grandes construcciones, modernas y de líneas simples, que integran el Complejo Penitenciario Federal Número 1, la cárcel de máxima seguridad del país.

Pese al implacable sol del verano, unos reclusos juegan al futbol a la intemperie; en unas oficinas linderas otros internos hacen consultas en un ventanilla. Nada permite presagiar que se está en presencia de los delincuentes más peligrosos de la Argentina: narcotraficantes, sicarios, secuestradores, estafadores, asesinos, violadores, contrabandistas, muchos de ellos famosos por su protagonismo mediático y la magnitud de sus crímenes.

“Crónica” accedió a un extenso recorrido por este complejo cuyo jefe desde el viernes pasado es el prefectoHéctor Retamoso. El presidio fortificado cuenta con seis módulos de diez pabellones cada uno. En cada uno hay 50 detenidos, mientras que la capacidad total del penal es para 2.196 internos. Hoy llega a un total de 2.073 alojados. Teniendo en cuenta de que se trata de un penal para delitos federales, la mayoría de los detenidos está involucrado en causas por narcotráfico.

El Servicio Penitenciario y el Ministerio de Justicia permitieron a la prensa hacer un recorrido por algunos sectores del complejo y mostrar el lugar en el que están alojados los ex prófugos Martín y Christian Lanatta y Víctor Schillaci, capturados en la comuna santafesina de Cayastá, en la mayor redada de fuerzas de seguridad de la historia policial argentina.

Los ahora detenidos están separados en diferentes módulos y con resguardo de integridad física, por lo que están aislados del resto de los detenidos. Esto implica también la instalación por orden judicial de cámaras de video que vigilan sus actividades las 24 horas.

Martín Lanatta, en el penal desde el sábado 9 de enero, se encuentra en el módulo 3 y el jueves fue atendido para un chequeo cardiológico en el Hospital Penitenciario Central que funciona dentro del presidio. Christian Lanatta, en tanto, está alojado en el módulo 4 y Víctor Schillaci en el numero 1, que es el módulo de ingreso. Los tres están autorizados a recibir visitas de familiares cercanos al menos dos veces por semana al mediodía. Tienen una hora diaria de recreo, pero sólo cuando los demás detenidos no están ocupando el área de esparcimiento, ya que, recordemos, no pueden tener contacto con otros reos. Además tienen una dieta variada, con algunas restricciones para Martín Lanatta, por ser diabético. También se les presta atención psiquiátrica, psicológica y cuentan para su cuidado, al igual que el resto de los internos, con profesionales de todas las especialidades médicas.

En esta prisión todos los detenidos, entre ellos, Leonardo Fariña, Jorge Mangeri, el rey de la efedrinaMario Segovia y el conocido narco Mi Sangre están alojados en celdas individuales de ocho metros cuadrados, donde tienen una cama, un pupitre y un banco, un pequeño armario y un inodoro con lavamanos antivandálico. Allí, si los reos lo piden y tras una requisa, les está permitido tener un televisor o un aire acondicionado portátil.

El penal en sí está conformado por los seis módulos mencionados: el 1, que es el de ingreso, otros cuatro exclusivos para detenidos, y el sexto, donde están los presos trans. Cada módulo tiene un taller laboral diferente: sastrería, imprenta o carpintería, en los que los ya condenados tienen obligación de trabajar 200 horas mensuales, con un sueldo -el peculio- de alrededor de 5.000 pesos mensuales, que les son pagados por medio de un cheque. También tienen obligación de estudiar el primario y el secundario, que forman parte del sistema educativo obligatorio.

Si lo deciden, pueden avanzar en una educación terciaria o universitaria, tal como lo hizo mientras estuvo detenido en Caseros Juan José Ribelli, uno de los acusados por el atentado a la AMIA y hoy abogado defensor de Ibar Pérez Corradi, el prófugo sindicado como autor ideológico del triple crimen de General Rodríguez.

Desde el centro de control de cada módulo, que es una unidad carcelaria en sí con director propio, se pueden observar los movimientos de los detenidos a través de las 60 cámaras inteligentes y de alta definición instaladas.

Cercos, doble alambrado, alarmas, patrullajes y perros

En 2013 se impulsó una amplia reforma de los dispositivos de seguridad en el complejo tras la resonante fuga de 13 presos, cuando Víctor Hortel se desempeñaba como titular del Servicio Penitenciario Federal. Hortel, que debió renunciar tras aquel escape masivo, fue promotor de la agrupación Vatayón Militante, cuestionada en su momento porque llevaba a los presidiarios a los actos kirchneristas.

Lo que hace a esta prisión de máxima seguridad son los cercos perimetrales antiescalantes, doble alambrado, patrullajes de ofi ciales y de perros de manera constante por alrededores y por las zonas denominadas “terreno muerto”, extensiones de tierra de 50 o 60 metros entre cada uno de los cercos perimetrales.

Cuenta también con un cuerpo especial de respuesta inmediata, el GERI, entrenado para actuar en caso de motines, desmanes o intentos de fuga. En tanto, el personal penitenciario que tiene contacto con los reos no puede portar armas letales.

Además de estos seis módulos también está el Hospital Penitenciario Central, a donde son trasladados no sólo los detenidos de este complejo que necesiten atención médica, sino también las mujeres detenidas en el penal que se encuentra ubicado en un terreno vecino.

Allí hay profesionales de todas las especialidades, desde ginecología y oftalmología hasta kinesiología y traumatología, y una sala de internación con capacidad para 120 personas, 60 para pacientes psiquiátricos y otras tantas para atención clínica, que hoy están todas ocupadas. Los consultorios externos atienden hasta las 20 horas, según la especialidad, aunque queda una guardia médica toda la noche.

La escena más impactante es la de las salas de espera, llamadas comúnmente “leoneras”, donde los pacientes, mujeres y hombres por separado, esperan sentados dentro de jaulas para ser atendidos, y donde luego deben aguardar para ser trasladados nuevamente a sus celdas. Las mujeres que están a punto de parir son trasladadas a hospitales extramuros, como la Maternidad Sardá.

Allí llegan esposadas y acompañadas por su custodia. Luego vuelven al penal con su bebé recién nacido, con quien pueden estar hasta que cumple cuatro años. Después serán separados y entregados a algún familiar, con quien ya hayan establecido un vínculo.

Estos niños no serán como los criados fuera de prisión: la mayoría de ellos crece con problemas en la vista por la imposibilidad de ver el horizonte dentro del centro de detención y nunca abrirán una puerta por sí solos, sino que se pararán al lado de ella y esperaran que alguien la abra por ellos. Costumbres carcelarias que heredarán de sus madres.

Una espectacular cobertura de Crónica TV

Claudia Kaufman y Carla Ricciotti lideraron el grupo de Crónica TV que estuvo en Santa Fe cubriendo las incidencias de la cinematográfica fuga de los tres evadidos de la cárcel de General Alvear. Apoyadas por un excelente equipo técnico y de colaboradores, la dos periodistas realizaron una cobertura excepcional. Siempre tras la noticia y muy cerca de la gente. Dos premisas que llevan el sello del Grupo Crónica.

Habría sido un gendarme el que brindó el falso anuncio

Mientras que el ministro de Seguridad de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, señaló a “un gendarme de apellido Meza” como el responsable de dar la falsa información sobre la supuesta aprehensión de los tres prófugos de General Alvear, cuando en realidad hasta ese momento había un solo detenido, la investigación de la Justicia Federal se aleja de la pista narco y se robustece la colaboración de familiares, amigos y abogados en la evasión.

“Un gendarme fue el que le dijo a Patricia Bullrich que el sábado pasado habían capturado a los tres prófugos, cuando en realidad luego se informó ofi cialmente que el único detenido era Martín Lanatta”, aclaró Pullaro. El funcionario dijo que “cuando bajamos al aeropuerto de Sauce Viejo, un comandante de Gendarmería con tono fuerte nos decía que tenían a dos personas detenidas en el paraje Cuatro Bocas.

Tengo entendido que es de apellido Meza, yo no lo puedo afi rmar. Sí lo vi, y estuve hablando con él”, señaló. Luego, Pullaro aseguró que “la policía de Santa Fe nunca levantó el cerco en Cayastá. Los otros lo levantaron porque estaban seguros de que los tres prófugos estaban detenidos, que los tenían fuerzas federales”.

i bien desde Nación ratifi caron que el dato falso partió de Santa Fe y que fue intencional, revisan de forma interna la actuación de todas las fuerzas de seguridad federales que intervinieron en el operativo de captura (Gendarmería, Policía Federal y Policía de Seguridad Aeroportuaria).

La ministra Patricia Bullrich admitió que prepara “un informe reservado” y acotó: “Nosotros no tenemos que cubrir a nadie, sean fuerzas de Santa Fe o nacionales”. En tanto, fuentes judiciales de la provincia del litoral que tuvieron intervención mencionaron a Perfi l que ese mediodía en Cayastá “siempre se habló de un solo detenido (de Martín Lanatta) y la búsqueda de los otros dos nunca cesó”.

Todo parece indicar que la fuerza más comprometida es la bonaerense. Distintas investigaciones y fundamentalmente una serie de escuchas permitieron a los investigadores advertir una serie de deslealtades.

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